· 

Siempre nos quedará Velázquez

Ayer pude disfrutar, después de un maravilloso paseo por Madrid, de la exposición de Velázquez y la familia de Felipe IV que estos días acoge el Museo del Prado.

 

No se trata de una macroexposición sobre el pintor sevillano, que podría hacerse gracias a su extensa obra, sino de un acercamiento a un aspecto muy concreto de su obra. Es como si eligieramos una muestra de su obra pictórica y la observáramos al microscopio. 

 

Esta muestra que ha elegido el museo del Prado son los retratos de la familia de Felipe IV, aunque no sólo se ciñe a los miembros de la familia real. Hay una especial atención a la infanta Margarita, a quien Velazquez mima en cada una de sus pinceladas; pero hay más, mucho más.

 

La expo toma carrerilla con el grandioso retrato del Papa Inocencio X, y culmina con un retrato maravilloso de la Infanta Margarita, en realidad ya como emperatriz, obra de Martinez del Mazo. Cuando llegas a este último retrato y te das la oportunidad de contemplarlo detenidamente, se hace más difícil a cada segundo que pasa dar los tres pasos que te llevan a la salida. Esa niña de trenzas de oro, emperatriz de Austria, parece por un momento que va pestañear y a mover su pañuelo en emotivo adiós al visitante.

 

En definitiva: merece la pena darse este capricho y seguir aprendiendo del maestro del retrato. Cuando haya una tarde en blanco, una mañana de huelga, un fin de semana lluvioso o, como en mi caso, muchas mañanas en situación de desempleo, acordaos que siempre, siempre nos quedará Velázquez.

Entrada de Goya. Museo del Prado. Madrid
Entrada de Goya. Museo del Prado. Madrid

Escribir comentario

Comentarios: 0