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Cultura efímera en Navidad.

La Navidad, quizás por eso de revivirse cada año, produce numeros productos efímeros que aparecen y desaparecen entre el fin de un año y el inicio de otro. La decoración de nuestra casa o nuestro árbol de Navidad, las luces de la ciudad, los platos que vamos a comer en estas fechas, etc. En ocasiones, por desgracia, los buenos deseos, las ganas de solucionar las diferencias, o de ser solidarios también se convierten en productos efímeros.

 

Hoy me gustaría recomendar a todas las personas que tengan la oportunidad de viajar a Toledo durante la Navidad, que visiten una obra de arte efímera que cada año se construye en la capilla de la Virgen de la Estrella (a escasos metros de la puerta de Bisagra).

Los hermanos de la Virgen de la Estrella, de la mano del escultor Mariano Guerrero, diseñan y construyen un Belén cada año. Su resultado final es increíble. Decenas de micromundos, microescenas se integran en un universo moldeado por el artista con extrema delicadeza y cuidado.

 

Hace unos años tuve la oportunidad de saludarle y me contaba cómo la obra se concibe para ser efímera. Desde el ayuntamiento se ha intentado "salvar" cada Belén año tras año, pero son tan grandes que es imposible que salgan por la puerta. El proyecto del museo de belenes se viene abajo como un castillo de naipes, y yo me alegro, porque hay arte, hay cultura que tiene su sentido siendo efímera.

 

Construir un micromundo cada año para esa Navidad que se repite, es un acto de disidencia ante la normalización, la homogeneización y sobre todo el aburrimiento. El Belén de la Estrella de Toledo es un arte efímero que ha calado en la cultura toledana.


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