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Decálogo para un estudiante de máster (o de cualquier otra formación).

Si mi actitud ante alguien que tengo enfrente es de continuo aprendizaje, ¿para qué negar ese tesoro a quien se planta delante de mí? En esta relación de reciprocidad es en la que me apoyo para atreverme a dar “consejos” a receptores de cualquier tipo de formación.

 

 

1.- Llega puntual. Tendrás da la oportunidad de vivir unos momentos importantes en cualquier acción formativa: los preparativos. En esos 10 o 15 minutos antes de que comience la formación pasan cosas y cosas diferentes cada día. Si no estás, te lo pierdes.

 

2.- Poca tecnología. Cuanta menos tecnología….mejor, al menos en una formación tradicional. Es muchísimo más fácil distraerse y desconectar de la formación. Si utilizas tecnología que sea conscientemente.

 

3.- Preguntar, preguntar y preguntar. Es el momento de superar esos complejos del empollón y el malote de clase. Cuando no entiendo algo, lo pregunto y si sigo sin entenderlo, lo vuelvo a preguntar.

 

4.- Evalúa/disecciona. En un proceso formativo tienes dos opciones: que la formación pase por ti (pasividad) o que tú pases por la formación. Es importante mantener a lo largo de nuestra experiencia formativa una doble mirada: no sólo poner el énfasis en la asunción del contenido sino analizar y diseccionar la forma de la propuesta, el cómo y no sólo el qué. Evalúa y no te lo guardes para ti.

 

5.- Autoevaluación. No vale sólo con rellenar encuestas de evaluación o dar tu opinión sobre profesores y ponentes. Es importante darte un tiempo para analizar tu actitud, compromiso, motivación, implicación, etc. en una acción formativa. Establecer puntos de evaluación mejorará tu aprovechamiento de la formación.

 

6.- Infórmate. Es importante conocer quién es la persona que está impartiendo la formación antes de llegar a clase. Deberíamos conocer la vida, obra y milagros de cada persona que viene a hablarnos.

 

7.- Cambia de sitio. Sí, sí, cambia de sitio, físicamente, cambia casi a diario el lugar en el que te sientas. No hay nada más pobre que sentarse cada día en la misma silla. A partir del tercer día sentándote en el mismo lugar, incluso lo llamarás “tu sitio”. ¿Puede haber algo más pobre? Cambiar de silla da la oportunidad de ver la formación desde otra perspectiva, cambiar de emoción, cambiar de acompañantes, compartir con otros compañeros y, sobre todo, romper tus propios moldes, salir de tu silla de confort.

 

8.- Busca la segunda o tercera idea. O la cuarta, o la quinta o la sexta. Sobre todo en los trabajos prácticos. La primera idea es siempre fruto de la prisa y de los convencionalismos. Nunca te quedes con la primera idea eres capaz de más y mejores.

 

9.- Enfoca el proceso. Vivimos en un mundo muy resultadista en el que casi todo se enfoca al fin, al examen o el trabajo fin de máster. Pocas veces nos enfocamos en el proceso y este es fundamental para poder llegar a un “final feliz”. Es importante conocer la trastienda de todo, el trabajo sucio del día a día que está lleno de reuniones, cronogramas, protocolos, checking list, documentos, correos, imprevistos, etc, etc, etc. Es importante aprender a hacer.

 

10.- El todo siempre es más que la suma de las partes. Cuando trabajaos en grupo y mucho más en la formación esta es una premisa básica. Un grupo no es la suma de sus miembros sino la suma de sus miembros más ese plus que se nos añade porque aprendemos del otro, compartimos, vivimos, experimentamos, nos enriquecemos de su experiencia y visión.

 

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