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La gestión cultural "en provincias"

Medea. Margarita Xirgú. Mérida.
Medea. Margarita Xirgú. Mérida.

Yo creía que esa distinción entre capital y provincias era una especie de leyenda urbana, hasta que llegué a la capital. Tiene sentido, “un pez no sabe que vive en el agua…hasta que sale de ella” y yo no sólo no era consciente de que vivía en el agua, sino que ni siquiera sabía si era agua dulce o salada.

 

Llegar a Madrid siempre es un soplo de aire fresco, una satisfacción y una oportunidad de disfrutar de una agenda cultural completísima y de gran calidad. Pero también es adentrarse en un complejo sociocultural un poco endogámico y “ombliguista”. Parece que las cosas sólo se pueden hacer como se hacen aquí y al final te das cuenta de que te presentan un modelo de gestión que pocas veces tiene que ver con lo que sucede fuera de la capital.

 

En “provincias” la gestión y más aún la gestión cultural es otra cosa. Los DAFOS y CANVAS pierden eficacia en favor de un trabajo profesional, minucioso y de una excelente calidad. Las estrategias de comunicación dejan paso al trato cercano, a la importancia de la agenda del gestor y a un trabajo más parecido al encaje de bolillos que al de un estratega. En “provincias” un gestor se vuelve obligatoriamente un multitarea que sabe de todo, un maestro en el arte de la perseverancia, un defensor de ideas ante sus paisanos y un guardián de las mismas ante gestores potentes de capital que vengan a fagocitarlas. Seguir leyendo...

 

Hace poco, el exdirector de un importante festival en CLM

hablaba de la necesidad de dotar a la organización

de ese festival de una estructura y plantilla más sólida para

trabajar a lo largo de todo el año. Le pregunté si esa estructura

que ubicaría físicamente en CLM. La respuesta fue un

es que no puede ser, habría que llevarlo a Madrid”.

Curiosamente yo pensé darle la misma respuesta,

que Madrid siga fagocitando proyectos que no son suyos,

no puede ser.

Fuera de la capital gestionar significa hacer cosas parecidas con el doble de esfuerzo. Porque los patrocinadores no llegan, los públicos no llegan, la gestión política es diferente, la presión social es mucho mayor y los recursos son menores. Pero también es una tarea con mayor recompensa e impacto social. Sacar adelante un proyecto cultural en una ciudad mediana supone generar empleo, generar cultura, trabajar en red, recibir directamente el feed-back del espectador, generar cambio social, generar reflexión en tus vecinos y amigos, contribuir al desarrollo cultural de tu ciudad, a la protección del patrimonio local, al refuerzo del turismo, etc.

El impacto es mucho mayor y el esfuerzo también. Creo que merece la pena salir de los modelos de “capital” para conocer muchos más modelos de gestión en “provincias”. Será el ámbito en el que, la mayoría, desarrollemos nuestro trabajo como gestores así que habrá que prestarle mucha más atención.

 

 

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