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El valor de la subjetividad

Visitante en el MAN

Hace unos días hablaba con una persona muy cercana del constante empeño que existe en nuestra sociedad por evaluar a las personas a través de estrategias que ponen el acento en la “objetividad”. Realizamos procesos de selección, oposiciones, concurso-oposición, selección de equipos de trabajo, etc. ayudándonos de métodos objetivos. ¿Para qué? Generalmente para protegernos de que nadie pueda acusarnos de de ser “subjetivos”.

 

A mi entender, hemos sobrevalorado el valor de la objetividad en ciertos aspectos de nuestra vida y organización social. Uno de esos aspectos es la selección de personal o la elección de equipos de trabajo. He de reconocer que yo, para este tipo de cosas, no me fío de los métodos objetivos. No me fío de los curriculum engalanados, no me fío de los exámenes tipos test, no me gusta seleccionar equipos por la titulación, los idiomas que conocen sus integrantes o sus nacionalidades. Me parece un método muy poco eficaz.

 

Desde mi experiencia como educadora y coach ese tipo de selecciones objetivas son muy pobres cuando trabajamos con personas. Reducimos a las personas a números y criterios cuantificables para protegernos del “miedo” a que nos puedan acusar de… ¿de qué? Nos cargamos de argumentos (objetivos) para tomar una decisión en vez de argumentar nuestras decisiones y sobre todo hacernos responsables de ellas.

 

Yo creo en el valor de la subjetividad, en la visión que cada persona tiene de las cosas, en la diferencia de esa percepción como base para el crecimiento y el aprendizaje. Me fío de la subjetividad para emprender proyectos comunes, colaborativos, para engarzar equipos de trabajo, para configurar redes y establecer todo tipo de relaciones interpersonales. Me aporta mucho más la visión subjetiva de cada persona que lo “objetivo” en lo que podemos estar de acuerdo o podemos percibir todos.

 

Tomar decisiones desde la subjetividad no es ni malo ni poco profesional. Hemos creado un mito respecto a esto. Tomar una decisión subjetiva significa basarnos en nuestra visión y experiencia para fundamentar una elección; eso nos ha salvado como especie, no lo olvidemos, así que no podemos dudar de su eficacia. Tampoco considero que esté reñido con la profesionalidad, ¡al contrario! ¿Qué gran empresa elegiría hoy día a su equipo de trabajo por lo que ponga en un curriculum o por un examen de conocimientos? Aparte de la eficacísima administración pública…

 

Cuando además habamos de proyectos culturales es esencial descubrir a la persona en su propia subjetividad, en su experiencia y su visión. Eso enriquece siempre, aporta siempre, suma siempre. La cultura no deja de ser un canto a la subjetividad de los pueblos, las comunidades o los individuos, es aportar una visión propia y diferente de la vida, del ser humano. La riqueza cultural es, para mí, el reflejo para explicar el valor que tiene la subjetividad.

 

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