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LA EDUCACIÓN DEL SER (II)


Continúo mi crónica y mis reflexiones sobre el foro LA EDUCACIÓN DEL SER del 17 de octubre. Fue un día intenso y creo que merece la pena seguir desglosando contenidos. La segunda ventana del foro estuvo abierta para tratar sobre:



EL SER EMPRENDEDOR.


Reconozco cierta apatía que siento cada vez que escucho esta palabra que, a mi juicio, se ha utilizado demasiadas veces en el contexto de la crisis para justificar el bombardeo de la idea de autoempleo en España.



Tal y como yo lo entiendo, este concepto va mucho más allá de ser autónomo o montar una empresa. ¿Y eso de qué todo el mundo podemos hacerlo? Bueno… de la misma forma que todos podemos tocar el piano ¿no? O pintar. Pero seamos sinceros, no todos somos Chopin o Picasso , ni lo seremos nunca. Así que convencer a la gente de que emprendan y que tendrán éxito sólo con montar la empresa que siempre han soñado me parece un engañabobos. Pero bueno, esto no tiene que ver con el ser emprendedor.


El foro nos trajo a varios expertos:



Humberto Matas. Fundación Créate. Destaco un aspecto que comentó en el ámbito del emprendimiento pero que se viene trabajando en la educación no formal desde hace décadas (desde los 70 aproximadamente): dar más importancia al proceso que al resultado. De esta forma el resultado acabará siendo todo excelente que queramos.

Yo lo relaciono con dos ideas: una es esa conocida frase de “partido a partido” o la maravillosa idea que leí en una entrevista al futbolista Fernando Torres: “ganar no es un objetivo, sino una recompensa”, el objetivo día a día es otro. Y para mí ese objetivo es tan importante que lo tengo escrito ahí arriba “la excelencia no es un acto, es un hábito”. Entiendo la excelencia como el mimo y el cuidado en cada cosa que haces, como la pasión por cuidar cada detalle, cada persona, cada parte del proceso. Así, partido a partido, la recompensa llegará.


Iñaki Ortega. Incorporo su mención a un segundo renacimiento cultural vinculado al desarrollo tecnológico, la democratización de los medios de producción y sus consecuencias, y el concepto de “micropoderes”.


LEINN Mondragón. Valoro sin duda el trabajo educativo que nos presentaron y el modelo colaborativo con Finlandia, y valoro el modelo de “aprender haciendo” que nos mostraron. No me parece novedoso el modelo como tal, pero sí que una universidad haya decidido apoyarlo e implementarlo. El viejo modelo universitario ha muerto, hoy día solo es un walking dead.

 


Lo que no tengo nada claro es que los paneles de experiencias educativas tan concretos deban incluirse en este mismo espacio. No lo tengo nada claro, la verdad. Por un lado porque el ser humano tiene una capacidad de atención limitada que esa mañana sobrepasamos con creces. Y por otro lado porque las exposiciones teóricas y/o motivadoras tienen un público y estos paneles de experiencias tienen otro, y no tienen por qué coincidir.


Y esto me sirve para hablar de la gestión del tiempo. Por mucho que queramos tratar o compartimentar, una mañana da para lo que da, es necesario elegir qué se queda fuera, y ofrecer un programa que nos permita disfrutar, aprender y compartir.


  • Disfrutar con un ritmo asumible por un público que llega al foro en su tiempo de ocio. ¡Ojo que esto es importante! El público está dedicando su tiempo libre a asistir. No podemos clavarlos a las sillas durante horas sin espacios de descanso.


  • Aprender. Y aquí hablo precisamente de plantear un reto intelectual y de la diferencia entre los contenidos más teóricos y los paneles de experiencias. Las experiencias son las que son, se cuentan, se enseñan, se toma nota, puede que te ayude a extrapolar alguna idea, pero no se discute ni se debate. No son un reto intelectual. Los retos te llevan a superar ciertos límites y además a cuestionarlos, debatirlos, razonarlos, replantearlos. Y un cambio en el paradigma educativo es un grandioso reto intelectual.


  • Compartir (no sólo en twitter), retroalimentar la comunicación con el público abriendo espacios para interactuar. Estableciendo una comunicación bidireccional, horizontal y creativa. Ese espacio se puede dar pero requiere un tiempo planificado para poder ofrecerlo.


Lo que no está en el programa no existe, si no hay espacio reservado para preguntas, por ejemplo, no habrá forma humana de hacerle un hueco según se desarrolle la actividad. Porque como dicen en el Ministerio del Tiempo (maravillosa serie de ficción española, la recomiendo incansablemente): “el tiempo es el que es”.


Y yo añado que: “una mañana da para lo que da”, que no es poco.




Comentarios: 1 (Discusión cerrada)
  • #1

    Raúl (jueves, 29 octubre 2015 19:12)

    Si yo hubiera pillado algo como Leinn en la universidad... he visto la presentación en youtube y me encanta. Es verdad que la universidad tiene que cambiar.