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Un lugar único que ya NO se puede visitar en Toledo

Hace unos días, durante una visita a Toledo, quise enseñarle a una fantástica arquitecta amiga mía, el que probablemente sea el espacio arquitectónico más sorprendente y peculiar de Toledo. Y eso es mucho decir porque Toledo tiene lugares imprescindibles para cualquiera que entienda de arquitectura, desde la reforma del Alcázar para albergar el museo del ejército a la resolución de las bóvedas de la Mezquita del Cristo de la Luz.

 

Pero este lugar es distinto, especial, único. La cripta de la Iglesia del Hospital de Tavera debería estar en esa lista de 5 cosas imprescindibles que alguien tiene que ver/visitar en Toledo junto a contemplar la vista desde la vuelta al valle, comerse una toledana, ir a la catedral de Toledo y oír misa mozárabe, etc. El problema es que cuando llegamos al Hospital de Tavera, situado a extramuros del centro histórico, nos llevamos la sorpresa de que este espacio YA NO es visitable. Al principio nos comunicaron que “desde que falleció la duquesa” y posteriormente nos dijeron que a pesar del fallecimiento continuó siendo visitable hasta que “se terminaron los tickets antiguos”. En los nuevos ya no aparece la cripta como espacio del recorrido y por tanto "hasta que no se acaben los tickets nuevos seguirá sin poderse visitar".

 

Al margen de que nos fuimos sin conocer el motivo certero de para qué se ha cerrado al público este espacio y sin querer entrar en las posibles motivaciones personales que pueda considerar cada cual, mi sesgo de profesional dio la voz de alarma ante una decisión poco rentable y eficaz desde el punto de vista de la gestión cultural. Es cierto que la cripta es un enterramiento familiar con lo cual siempre debería haber tenido un especial cuidado en las visitas, pero durante muchos años se compaginaron las visitas con el luto debido cada vez que se producía un enterramiento, sin que hubiera ningún tipo de conflicto entre ambas actividades.

 

La cripta de la iglesia del Hospital de Tavera es un lugar único, no sólo en Toledo, sino en toda la Península. Su construcción favorece una reverberación acústica que en ningún lugar se ha conseguido con la maestría y la perfección con que se consiguió en este espacio. Es un lugar estudiado desde el punto de vista técnico e histórico por su singularidad. Para mí, sin duda, el elemento más valioso del Hospital Tavera (y no he de recordar que es de necios confundir “valor con precio”). Hablo de valor, de unicidad, de singularidad, de algo que sólo se puede ver ahí, algo que puede hacer que todo el que llegue a Toledo quiera ir a Tavera.

 

De los fondos, arquitectura y elementos ornamentales del Hospital Tavera, bien es cierto que existen elemento fantásticos, pero no únicos. Grecos se pueden ver en otros sitios y en el mismo Toledo, palacios y mobiliario antiguo también, iglesias las hay cada tres pasos en Toledo, etc. pero esa cripta… como esa cripta no la vamos a encontrar.

¿Para qué abrirla al público entonces? Aportando argumentos desde la gestión cultural actual, se me ocurren los siguientes motivos:

  • Singularidad: apertura de un lugar único, diferente, que no se puede encontrar en otra parte de Toledo.
  • Aumento de visitas: el Hospital de Tavera está alejado del centro histórico, hay que tener una buena razón para acudir, más allá de los rodajes de películas y series de tv de los que últimamente es escenario.
  • Doble Target Group. La cripta ofrece una lectura a dos niveles de profundidad y esto, por tanto, nos permite orientar el público objetivo de las visitas a dos sectores: un público más general que disfrutará con la singularidad del edificio y favorecerá la difusión a gran escala y un público experto que aportará un criterio de gran calidad a la recomendación de la visita.
  • Experiencia. Esto es fun-da-men-tal. Hoy día una buena gestión cultural pasa por ser capaz de ofrecer experiencias únicas a los clientes. La visita actual al Hospital es un tipo de visita unidireccional. Un guía te cuenta y tú escuchas y como mucho preguntas. La cripta permite interactuar con el edificio y vivir una experiencia sensorial única.

  

En definitiva, y desde el punto de vista de la gestión cultural, cerrar al público la cripta de la iglesia del Hospital de Tavera es, a mi entender, un error estratégico importante. Siempre que tengamos en cuenta que una excelente gestión cultural va de la mano de un aumento de visitas, ofrecer experiencias únicas, no solo más sino mejores visitas, en el entorno de Toledo ofrecer una visita imprescindible para cualquiera que venga, una buena comunicación, etc. No tiene sentido retirar del recorrido un espacio que te hace único, que bien comunicado desearán visitar expertos y visitantes en general, y que redirigirá numeroso público a un lugar que, digámoslo claro, queda muy alejado del recorrido turístico habitual.

 

Después de todo esto, lo que lamento es que mucha gente se va a quedar con la curiosidad de conocer qué extraordinario efecto acústico que se produce en esa cripta. Ojalá algún día se pueda volver a visitar.

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Ana (viernes, 26 febrero 2016 10:50)

    Una pena la verdad. Yo la visité hace años y me parece un sitio impresionante.