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La versatilidad en gestión cultural

Cada vez más se demanda más en nuestro país la versatilidad como característica profesional.  Se trata de la cualidad que nos permite adaptarnos con facilidad y rapidez a diversas funciones. Esta capacidad cuando hablamos de Gestión Cultural es realmente indispensable, más aún si nos adentramos en el campo de las personas autónomas y emprendedoras.

 

La Gestión Cultural en España requiere de un alto grado de “Juanpalomismo”, sí sí, el dicho que conocemos de: “Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como”. A pesar de que la industria cultural supone el 4% del PIB, y además en este país es imposible desvincularla del sector turístico (¿dónde empieza uno y acaba otro en ciudades patrimonio de la humanidad?), la gestión cultural no suele contar con medios suficientes para su desarrollo.

 

 

Al final, como gestora, puedo comisariar una exposición, revisar textos del programa, gestionar toda la logística, diseñar el cartel, encargarme de la escenografía de una obra de teatro, preparar el programa, llevar la comunicación en medios y redes sociales… y así un largo etcétera de tareas, funciones, que abarcan un poco de muchas profesiones. Esto hace de la Gestión Cultural una profesión larga, profunda, con miles de ramificaciones que no permite el aburrimiento sino que, por el contrario, es pura pasión