· 

¿Qué te sobra para ser feliz?

En demasiadas ocasiones, cuando nos interrogamos acerca de nuestra felicidad, la pregunta más repetida es un: qué me falta o qué necesito para ser feliz. Además de enraizar esta pregunta en el concepto de necesidad vinculada a las teorías de Maslow, ponemos el acento en aquello que aún no hemos conseguido.

De esta forma no sólo estamos poniendo la clave de nuestra felicidad en algo externo, sino que, además, lo estamos fijando en un hecho, objeto, persona o logro sobre el que, de momento, no tenemos más capacidad de acción que dar pasos por si acaso conseguimos acercarnos. Se trata, al fin y al cabo de una “felicidad” aún lejana en el tiempo.

Mi propuesta es empezar a ver el vaso medio lleno, en vez de medio vacío, y poner el acento, no en lo que nos falta, sino en lo que nos sobra. Sí, sí, en lo que nos sobra. La perspectiva sobre la felicidad cambia por completo cuando nos hacemos la siguiente pregunta poderosa:

 

“¿Qué me sobra para ser feliz?”

 

Esta es una pregunta poderosa por dos motivos: en primer lugar porque nos sitúa en una perspectiva nueva, en la que, posiblemente nunca nos hemos situado para abordar la situación. Esta nueva perspectiva seguro que nos aporta nuevas ideas, un enfoque distinto y nuevas posibilidades.

En segundo lugar porque la respuesta nos ubica en una ámbito real de acción. ¿A qué me refiero? Pues a algo muy sencillo. Si yo detecto algo que sobra en mi vida, que no quiero y que me impide la felicidad (o la consecución de estados similares o análogos como paz, tranquilidad, fortaleza, alegría…); si detecto eso que impide llegar a un estado que deseo, entonces podré desarrollar acciones para trabajarlo y eliminarlo de mi vida. Ser capaz de detectar algo que está presente en mi vida y que no quiero es un auténtico tesoro. Es un paso de gigante, porque como ya lo tengo, puedo trabajar sobre ello.

 

Por ejemplo: puedo trabajar sobre un estado de nervios y reducirlo, puedo trabajar sobre el ego que me impide una relación afectivamente solidaria con los que me rodean, puedo trabajar sobre la tristeza, la ira o una visión negativa de la vida. Si detectas un problema en la relación con tus compañeros, se puede trabajar; si detectas una disfunción con tu pareja, lo puedes trabajar.

 

Si te preguntas por lo que te sobra para ser feliz, habrás descubierto un área de acción inmediata sobre la que trabajar para soltarlo y ser feliz. Habrás conseguido el PODER para CAMBIAR